El cuervo blanco
Arvos
El imperio del miedo
Una sociedad militar, jerárquica e implacable, unificada bajo Ragénhiur, el rey de reyes, que ha jurado extender su dominio sobre toda Ansea. Su dios es Threa; su lenguaje, el acero.
Crónica del mundo habitado
Reinos en un equilibrio que se rompe. Una orden de sabios que cultiva plantas imposibles. Una espada perdida que todos buscan. Y, en los confines, algo que despierta.
Los tres poderes
El cuervo blanco
El imperio del miedo
Una sociedad militar, jerárquica e implacable, unificada bajo Ragénhiur, el rey de reyes, que ha jurado extender su dominio sobre toda Ansea. Su dios es Threa; su lenguaje, el acero.
La mariposa y la araña
Las marcas de la lealtad
Pueblos de muchos dioses y de marcas de vida — tatuajes rituales que se incorporan a la sangre de quien los porta y proclaman su rango, su honor y su lealtad. La muerte de su rey Mánfliques rompe el equilibrio del mundo.
La Aguja Negra
Los maestros de las sonrisas
Una orden antigua de sabios, anterior a arvos y ariéens, consagrada al conocimiento y al cultivo de las sonrisas. Su sede es Isstar, la Aguja Negra, una torre en mitad del desierto. Su neutralidad está a punto de costarles todo.
Glosario de Ansea
El elemento
Misteriosas plantas cuyas propiedades a veces lindan con lo sobrenatural: curan heridas, disuelven la carne, doblegan voluntades, conceden fuerza o sueño. En Ansea no hay magia — hay sonrisas, y quien sabe manejarlas decide guerras.
El arma
La espada mítica de los ariéens, perdida tras la muerte del rey Mánfliques. Sin ella, el poder del conquistador nunca estará completo. Todos la buscan; nadie sabe lo que cuesta empuñarla.
La llave
Una sonrisa única, legendaria, capaz de señalar el camino hacia el Relámpago. La planta que da título al primer tomo es el objeto más codiciado de Ansea — y su portador, el hombre más perseguido.
El lugar
La ciudadela de los shelbas: una torre imposible alzada en el desierto, con su invernadero de sonrisas bajo la cúpula. Cuando los ejércitos del rey arvo la sitian, el destino del mundo se decide entre sus muros.
El rito
Tatuajes ariéens que viven en la sangre: arañas de rango, mariposas áureas de honor. Solo un maestro puede tejerlas — y falsificar una es un arte que puede salvar un reino o condenarlo.
La amenaza
Criaturas aladas, forjadas para la guerra por dioses que ya nadie nombra. Son la guardia del rey arvo: donde se posa su sombra no quedan supervivientes.
La frontera
El bosque sin fin del norte, frontera con las Tierras Ignotas. Refugio de errantes, tribus níveas y bestias sin nombre. En Tungard no es el frío el peor enemigo, nadie desea enfrentar a una sirpam.
El pasado
Los tiempos lejanos en que poderes no humanos gobernaron Ansea. En los confines del mundo, esos viejos poderes empiezan a despertar — y acumulan fuerzas para asaltar una vez más el mundo de los hombres.
Un shelba siempre encuentra la luz en las tinieblas más profundas.
Haslagán — Sonrisas de Acero I
Dramatis personae
Hombres y mujeres enfrentados a elecciones difíciles que pondrán a prueba su humanidad. Estos son algunos de los rostros del tomo I — sin desvelar su destino.
ariéenEl maestro de las marcas
Discípulo y sucesor del rey Mánfliques, el mejor tejedor de marcas de vida de Ansea. La traición lo convierte en prisionero; la guerra, en la última esperanza de su pueblo.
arvoEl rey de reyes
Señor del Risco de Ringdür. Frío, estratega, implacable: ha roto la paz de Ansea para unificarla bajo su cuervo blanco. La espada que porta lo consume lentamente.
ariéenLa khara de Rumatia
Guerrera de élite y señora del puerto de Rumatia. Cuando el asedio aprieta, deberá elegir entre el hombre que ama y la supervivencia de su pueblo.
shelbaEl rector de Isstar
El anciano que gobierna la Aguja Negra. Guarda los secretos de las sonrisas, una pena antigua y un plan desesperado para salvar lo que queda de su orden.
shelbaEl portador del haslagán
El más letal de los Maestros de Vida, lleva consigo el Haslagán, su mente es un entramado de luces y sombras, tendrá que pagar un precio muy caro.
shelbaEl comandante de la Espiga de Hierro
El gran oso de Isstar: Maestro de Vida, guerrero formidable y espiga mayor del pequeño ejército que guarda la Aguja Negra. Leal a Gahés, sabe que cuando la diplomacia falle será su mano dura la que decida el destino de la ciudadela.
ariéenEl coracero fugitivo
Capitán de coraceros, condecorado con la mariposa áurea. La peor de las traiciones lo arroja a los bosques de Tungard, tras la pista del Relámpago.
ariéenEl héroe de las Islas Muertas
La espada más letal del rey Mánfliques y hermano de Ronn. Un hombre enlodado por la traición, buscando redención para su nombre y su estirpe.
otroLa hermana nívea
Joven indómita de las tribus níveas de Tungard. El jefe Ikzal la entrega como hermana de sangre a un forastero: fiera, desconfiada y rápida con el cuchillo.
arvoEl poder tras el trono
Esposa de Ragénhiur y reina de los arvos. Conoce a su esposo mejor que nadie y teje, desde el Risco, los hilos que él cree gobernar a solas.
shelbaLa reina olvidada
Fue reina de los arvos; lleva años enterrada en una torre. Loca para unos, peligrosa para otros, guarda la clave de más de un secreto del rey.
arvoEl torturador
El instrumento favorito del rey de reyes. Su apodo es la promesa de quebrar a los hombres.
arvoEl drión de la conquista
Uno de los driones de Ragénhiur: la mano dura con que el rey de reyes extiende su reinado a sangre y acero. Pero esa misma fuerza que conquista para el cuervo blanco es, al mismo tiempo, un peligro para el trono que sirve.
arvoEl drión de la ambición
Avigner Damovoi, drión de Ragénhiur que se proclamó señor de Jórum. Astuto y ambicioso, sabe que entre los driones la lealtad dura lo que tarda en proyectarse una sombra más larga sobre el Risco.
arvoEl mimético
Antiguo espiga de Isstar, hoy enrolado entre los miméticos, la fuerza de élite de Ragénhiur. Quien conoció de cerca los secretos de los shelbas ahora los vuelve contra ellos.
arvoEl cazador de kirales
El paladín de Nanfis. Con sus hombres contiene a los Clanes de Fuego, guerreros deformes que acechan desde el noroeste. Su odio hacia los kirales ha hecho de él su más despiadado cazador.